“El deporte me resta cansancio” – Hablamos con Rocío Ortiz

alumna de sevillanas

Conversar con Rocío Ortiz Torres contagia alegría, transmite vida. Una vitalidad que asegura recibir del deporte y que la acompaña cada día, tanto en su trabajo como enfermera como en su rutina en el Polideportivo Larraona. Con 55 años y más de 15 de experiencia en nuestro gimnasio, es un ejemplo de que el deporte es mucho más que ejercicio físico.

 

mujer andando en bicicleta de carretera

 

 

Desde sevillanas hasta spinning

“Si me lo quitan, me matan”, confiesa Rocío sobre su rutina deportiva. Desde spinning, tonificación y yoga hasta zumba y sevillanas, practica casi todo: “Es una gozada. Es muy completo. Y los monitores son el alma del gimnasio”, asegura.

Nacida en Andalucía, Rocío empezó a bailar sevillanas desde joven, pero no fue hasta los 40 cuando se inició en otras disciplinas. Comenzó a salir en bicicleta de carretera y a entrenar spinning en el Polideportivo Larraona, algo que al principio le resultaba muy duro: “Me escondía detrás de la columna y miraba el reloj cada cinco minutos. Pero gracias a los monitores y al empeño que puse saliendo a andar en bici, hoy el spinning me encanta”.

Además, disfruta del yoga por los beneficios motores que ofrece y, por supuesto, de las sevillanas: “Me transportan a mi tierra”. La variedad de horarios le permite organizarse y compaginar sus exigentes turnos de enfermería con sus clases favoritas.

 

actuación de sevillanas
Actuación para enfermos de esclerosis múltiple en un hospital de Londres

 

Deporte como fuente de energía

“El deporte forma parte de mi rutina de vida. Me resta cansancio, me da vida. Las endorfinas suben a tope”, explica. Para ella, el deporte es casi una “prescripción médica”: indispensable para la salud física y mental, sobre todo para quienes, como ella, trabajan en turnos largos y necesitan mantenerse fuertes.

Su trabajo en la Clínica Universitaria no es un simple empleo, es vocación. “No me dedico a la enfermería, soy enfermera. Si volviera a nacer, lo sería otra vez”, asegura. Mantenerse activa es fundamental para cuidar su bienestar y poder atender a sus pacientes con energía y cercanía. “Soy una privilegiada. Me llena muchísimo mi trabajo. Lo que recibes de los pacientes con un poquito que les das es increíble”, cuenta.

 

socia entrenando

 

En Larraona, como en casa

“Mi primer hogar es mi casa; mi segunda, mi trabajo; y mi tercera, el gimnasio. Voy como si fuera mi casa”, dice con una sonrisa. El gimnasio es más que un espacio de ejercicio: es un lugar familiar, donde se crean vínculos. Rocío recuerda las cenas del grupo de sevillanas, las actuaciones en centros residenciales y la conexión con los monitores y compañeros en todas las actividades. “Es una relación muy especial, no es un ‘hola’ y ‘adiós’. Hay complicidad. Si alguien falta en clase, se le echa de menos. Larraona es especial”, concluye con cariño.

 

baile de sevillanas

 

Gracias, Rocío, por compartir tu energía y recordarnos todo lo que el deporte puede aportar, dentro y fuera del gimnasio.