Tiene solo 20 años, pero transmite una serenidad, una seguridad y presencia poco habituales para su edad. Mientras estudia el doble grado de ADE y Derecho en la Universidad de Navarra, Ane Dufur imparte, desde este curso, las clases de flamenco del Polideportivo Larraona.
“Que no se caigan los brazos”, “Otra vez”, “Mejor”… Con paciencia y una sonrisa, va lanzando órdenes para guiar a nuestro grupo de socios y socias, que se coordinan al ritmo de las distintas coreografías.

Ane reconoce que su formación en la Escuela de Danza de Navarra –desde los 5 hasta los 16 años– le ha ayudado a convertirse en una persona disciplinada. Durante esta etapa aprendió danza clásica, contemporánea y española. En los últimos cuatro cursos, correspondientes al nivel medio, decidió especializarse en esta última para dominar disciplinas como el flamenco, el bolero y el estilizado, sin dejar de lado la base clásica.
“Elegí la danza española por el sentimiento que transmite y por lo que se vive al bailarla”, explica la profesora. Se confiesa una apasionada del baile desde que era pequeña. “Me gustaba mucho. Practicaba muchas horas; para mí era un momento de desconexión, de descanso, de tiempo para mí”, reflexiona.
En la última etapa de su formación, una lesión en el tendón de Aquiles le llevó a abandonar la idea de dedicarse profesionalmente a la danza. Sin embargo, no ha dejado de bailar ni de compartir lo que este arte significa para ella.
“Cuando me ofrecieron impartir clases en el Polideportivo Larraona me hizo mucha ilusión. Es una oportunidad de enseñar algo que me encanta. Además, los alumnos son muy agradables, me lo paso muy bien. Y aunque a veces no lo parezca, aprenden rápido; yo noto la evolución”, asegura.

Reconoce que, aunque los grupos están divididos en tres niveles –iniciación, medio y avanzado– uno de los mayores retos es equilibrar las diferencias dentro de cada clase para mantener un ritmo adecuado para todos.
Lo cierto es que cualquier persona interesada en el flamenco, tenga el nivel que tenga, encontrará su espacio en el polideportivo.
En el grupo de iniciación se aprenden sevillanas. En el nivel medio se profundiza en la técnica y se incorpora alguna rumba flamenca. Por su parte, el grupo avanzado trabaja distintos estilos: los martes por la mañana, tangos; por la tarde, alegrías; y los miércoles, sevillanas, además de media hora dedicada a las castañuelas. A principios de junio está prevista una actuación conjunta en la que todos los grupos mostrarán el trabajo realizado durante el curso.
“El flamenco es un tipo de baile que llama mucho la atención”, señala Ane. “Cada vez más gente quiere ir a las ferias de Andalucía y se anima a aprender sevillanas”.
Se trata, sin duda, de un baile muy atractivo, que transmite alegría y emoción a través de un ritmo único. Además, ofrece numerosos beneficios a nivel físico.
“Bailar flamenco mejora la coordinación y la capacidad motora. Con el paso de los años, coordinar brazos y pies se vuelve más difícil, y este tipo de ejercicio ayuda a mantener el cerebro despierto”, explica.

Nunca es tarde para aprender a bailar. Si tienes interés, los grupos del Polideportivo Larraona te acogerán con los brazos abiertos. “El ambiente en clase es muy bueno”, concluye Ane. “Algunos, incluso, se quedan después a tomar algo juntos. Pero también son muy trabajadores: cuando toca esforzarse, lo hacen, y eso hace que todo sea muy llevadero”.
¿Te animas a bailar flamenco? Contacta con nosotros para saber más. ¡Te esperamos!